Profesionalizar la labor funeraria comienza en la empresa familiar, tradicional dentro del sector, siendo importante anteponer los conceptos de dirección general desde un modelo de gestión organizacional, potenciando la toma de decisiones; se trata de motivación familiar y control de la propiedad.
Generalmente los conflictos familiares permean la estructura y dinámica empresarial, por tanto canalizar los intereses e inquietudes, resulta una necesidad importante si se espera que el proyecto empresa familiar sea sostenible.
En la medida en que la empresa crece y la familia madura, se está listo para ordenar su estructura, en la que cohesionar los intereses particulares de cada miembro requiere atención especial, debe ser un acto voluntario, analizar ventajas y desventajas, nivelar en lo posible el esfuerzo de cada quien, reconocer los aportes individuales.
La principal razón que argumenta la necesidad de profesionalizar la empresa familiar es la necesidad de mantener su capacidad competitiva, por encima de los personalismos familiares, teniendo en cuenta las barreras que se han establecido por las diferencias en la formación y competencias profesionales entre los miembros de la familia y los directivos no familiares, los miembros de las familias que no han tenido experiencias fuera de su empresa familiar siguen un patrón propio en la gestión de la empresa y es el que aprendieron del fundador. Sus decisiones no suelen estar basadas en análisis pormenorizados, sino en la posición que les otorga la autoridad de su propiedad.
Los directivos familiares tienen su propio estilo, generalmente desde el poder, siendo improvisadores e incluso anárquicos. Los directivos no familiares en cambio mantienen un estilo más ordenado en el que las diferencias están determinadas por sus responsabilidades y no por las etiquetas.
¿Cómo iniciar las acciones para profesionalizar la empresa familiar? ¿Qué pasos se han de seguir? ¿Quiénes son los encargados? ¿Cuál es la hoja de ruta? El secreto está en desarrollar, secuencialmente y en orden, tres ejes fundamentales: Gestionar las relaciones familiares, desarrollar estructuras de gobierno y procurar integrar los mejores profesionales externos que puedan aportar desde su conocimiento y experiencia.



